Para despedir este año un poco parco en expresiones y alardes, hemos encontrado una de esas joyitas que nos alegran la vida, uno de esos disparates, que por su frescura, su desfachatez o podríamos decir que por su desmarque de los standares de lo correcto y de lo ortodoxo merecen que lo publiquemos y que lo convirtamos en nuestro altar particular.
Se trata de LA CATRINA. Este restaurante-bar de copas del número13 de la Corredera Alta de San Pablo, en el puritito centro de Madrid.
Después de recorrer Chueca, Malasaña, Fuencarral y alrededores, casi desalentados por no encontrar mucho material publicable, nos encontramos con este escaparate, altar de no se sabe que deidades, pero simpático, loco y con un punto importantísimo de fetichismo.
En el hemos encontrado, revuelto con el consabido material navideño, Diablos Japoneses del Kabuki, Papa Noeles frikis, Muñecos de quien sabe que origen tejidos en lana y especialmente al maravilloso Chapulín Colorado, antihéroe allí dónde los haya, sueño de infancia de muchos mexicanos cincuentones y algunos treintañeros españoles, ya que también en la televisión española se pasó la famosa serie mexicana. Chapulín, con frecuencia y por equivocación atrapaba a las personas inocentes y dejaba ir a los criminales, causando situaciones graciosas. |
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Era un superhéroe vestido completamente de rojo (aunque también usaba a veces un uniforme amarillo) con un corazón amarillo con las iniciales CH en rojo. Tenía dos antenas de color rojo y amarillo a las cuales llamaba sus "antenitas de vinil". Chapulín siempre llevaba un mazo rojo, al cual llamaba su "chipote chillón".
También podía tomar sus "pastillas de chiquitolina", las cuales lo encogían al tamaño de un chapulín.(en México llaman chapulines a los saltamontes). Otra arma que ocasionalmente usaba para hacer el bien era la "chicharra paralizadora", un cornetín de aire que paralizaba con un pitido .
Y aquí es donde queríamos ir a parar. VISUAL MEETING le ha pedido a los REYES MAGOS una de esas chicharras paralizadoras para usarla contra la crisis. La nuestra, con vuestra ayuda, vendrá cargada además, de creatividad, ilusión, tenacidad y muchas, muchas ganas de seguir aprendiendo.
Gracias a nuestros amigos mexicanos de LA CATRINA por habernos alegrado una fría noche de invierno y a vosotros por usar vuestras propias chicharras paralizadoras.
Feliz Navidad.
VISUAL MEETING
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