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Con la misma delicadeza con la que nos ponemos guantes blancos para manipular las joyas que exponemos en las vitrinas de nuestros clientes, nos pondremos también los guantes de crear ilusión. Esa ilusión tan necesaria ahora que parece que el mundo se nos va a caer encima en cualquier momento y que digan lo que digan los mas optimistas, el consumidor cree que nunca se repondrá de esta debacle económica y social.
Tal vez los guantes del ilusionista nos permitan devolver, a la sociedad que pasa indefectiblemente por delante de nuestros escaparates,esa confianza en el futuro que tanto necesita para salir adelante. No tanto para gastarse el
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dinero sino para devolverle la fé en el futuro. Lo cierto es que nos apetece calzarnos esos guantes, porque en definitiva es nuestra herramienta base. Con esos guantes conseguiremos contagiar a los que están al otro lado del vidrio, esos que nos miran de forma un tanto escéptica, como diciendo; No me tientes, que no puedo... Evidentemente no pretenderemos cambiar la situación económica, social, humana, ni tan solo conseguiremos evitar el cambio climático, pero si que podemos transmitir aquello somos capaces de generar en nuestros proyectos, ILUSIÓN.
Así que calzaros los guantes...y a trabajar.
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Me gusta lo que hago... algunas veces he pensado porque me sucede esto, porque no me he quemado, porque no me lamento como tantos compañeros a lo largo de estos años... será que creo en la rueda que gira y gira y yo, también con ella, le llamaré evolución personal!
En los años 60 podríamos definir a los escaparatistas como autodidactas que por pasión e intuición iniciamos la aventura en el mundo del comercio tradicional ofreciendo nuestras creaciones "artísticas" destinadas mas a la supervaloración de lo nuestro que a la función a realizar... sin coherencia entre interior de comercio e imagen de escaparate.
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El conejo del mago, 1999. Frances Broomfield © |
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De la misma forma en que a nuestra profesión llegan, procedentes de otras especialidades, un sin fin de especialistas en interiorismo, arquitectura, arte, etc, nos acabamos convirtiendo, con el tiempo, en profesionales polivalentes. La experiencia con infinidad de distintos materiales, el conocimiento de oficios muy distintos, en algunas ocasiones la aportación de estudios de diversa índole y sobre todo la carga creativa que podamos aportar, nos convierten en una especie de pulpos, creativamente hablando, que nos capacita para actuar en otras áreas tales como show rooms, interiores comerciales, escenografías y como no, en eventos. En este número de Octubre, estrenamos un nuevo apartado dedicado a eventos realizados por empresas... [ver +] |
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