Lejos de lo que nos pudieran haber sugerido las películas futuristas en las que podíamos ver maniquíes mecanizados en movimiento como si fueran a desfilar por una pasarela, los maniquíes del siglo XXI son estáticos.
Seguimos siendo nosotros, los espectadores los que cambiamos la perspectiva del producto que contienen gracias a nuestros movimientos corporales, la traslación y el recorrido visual. Y eso se agradece, ya que, nos sigue permitiendo elegir el plano o el detalle que nos interesa a nuestro antojo.

No obstante, podemos asegurar que por fin estamos presenciando un momento de evolución en los soportes de producto de moda. Los fabricantes están ofreciendo un producto altamente sofisticado, no solo en cuanto a los sistemas de fabricación sino al diseño de estos. En la pasada edición de EUROSHOP pudimos ver ofertas muy interesantes, aportaciones innovadoras una gran tendencia al acabado brillante y a los rasgos abstractos. Tal vez, la gran sorpresa de estos últimos meses ha sido la posibilidad de personalizar los maniquíes customizándolos o personalizando sus rasgos, de forma que las firmas puedan diferenciarse entre sí por la imagen de estos soportes. Esto, teniendo en cuenta que vivimos un momento de globalización total, no deja de ser un detalle muy inteligente por parte de los fabricantes de maniquíes.


Cliente: Marcelo Vilà


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