Cuando recibimos el encargo de diseñar un escaparate, normalmente, nos vemos limitados por las premisas que nuestros clientes nos imponen: la presencia de un producto concreto, el mensaje publicitario , el target al que va dirigido, los soportes necesarios para la correcta visualización, la utilización de materiales dudosamente reciclables, etc.

Sin embargo, cuando en nuestra propia casa tenemos la oportunidad de disponer de un escaparate, en el que podemos comunicar todas aquellas cosas que llevamos adentro y que en el circuito comercial no podremos plasmar nunca, nos sentimos plenamente realizados.

Es como un sueño del que nos gustaría hacer partícipes al resto del mundo.

En la sede de VITRINA, en el Born de Barcelona, cada tres meses se instalan escaparates con un mensaje ecológico, apelando a las conciencias de los creativos y de aquellos que utilizamos materiales reciclables y no tan reciclables. Escaparates que nos hablan de la sostenibilidad y que nos animan a apuntarnos a esta moda , justamente para que deje de serlo y se convierta en una forma de vida.

El que hay instalado en este momento nos habla del uso racional del agua, estableciendo un paralelismo entre el agua y la creatividad. Los materiales con los que está realizado se reciclarán para otro montaje o se entregarán en plantas de reciclaje.

El juego visual de una supuesta canalización de agua, nos lleva a un vertido final de ideas y creatividad. El agua se mezcla con la luz y con imágenes de trabajos de esta firma realizados en los últimos años. Para que el mensaje se entienda perfectamente, un texto en vidrio refuerza el contenido del espacio.



Texto del vidrio

Canalizamos el agua como canalizamos las ideas, determinando un origen y un destino, estableciendo la forma de transporte de los mismos e intentando que en el camino no se nos pierda parte del tesoro.
En ocasiones la creatividad se desperdicia en soluciones absurdas que no conducen a nada, como cuando desperdiciamos el agua y permitimos que se pierda en futilezas. Cuando necesitemos ambos tesoros, el agua y la creatividad, y no tengamos suficiente, nos arrepentiremos de haberlos desperdiciado.
En este espacio, aprovechamos hasta la última gota.


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